sábado, 18 de septiembre de 2010

Capitulo II

Este nuevo giro tuvo una vez casi un regreso al anterior, sorpresa solo lo supo años después de la boca de su joven madre, puesto que para ella en aquel entonces era difícil comprender todo lo que pasaba. Un día madre se encontró con padre, había pasado tiempo desde que no pasaba, así que sorpresa se sentía feliz por ello, “volver” eso era lo que ella pensaba, podía ver los pájaros de nuevo en aquella pared sin techo donde se colgaba la ropa a secar, podía sentir el aceite sucio en sus manos otra vez, oía las risas de su primos y se veía a sí misma en aquel patio de la casa al final de la calle con tercera, jugando a ser personajes de la televisión, lo veía todo regresar; sin embargo lo que paso fue algo muy raro, se fueron de la casa con la calle que terminaba en nada pero no llegaron a donde pensaba, fueron a otra casa, a una de las casas en las que a veces vivía, porque raramente en su mente recordaba haber vivido ahí, pero también en la otra casa, la de pajarillos cantores y el aceite, fue todo extraño, fue todo rápido, sintió como un día estar ahí y luego de pronto al siguiente estaba de vuelta en la casa sin pájaros.
Más tarde fue que se entero, mucho más tarde, esa fue la última oportunidad de volver al giro anterior y a su casa de los pájaros, fue la última. Esa uña que sostenía a aquel giro, esa llamada amor, esa que pudo haber resistido y hacer lo imposible se rompió definitivamente con las palabras “que loca estás”, estás que aunque muy comunes en la vida de joven de sorpresa fueron dolorosas y devastadoras en la vida de la joven madre en ese entonces; el joven padre había dicho a joven madre que volviera, que dejaría a la nueva, si, la nueva. Sorpresa conoció a la nueva era agradable, joven y bonita, pero sorpresa no entendía realmente que hacía la nueva con papá, pero estaba ahí, como muchas otras que conoció que quisieron estar junto a papá y le regalaban cosas que la abuela escondía para que sorpresa no se las llevara a casa, esas otras no le gustaban a sorpresa, pero la nueva era agradable.
La condición del joven padre para madre había sido que dejara la casa de la calle que terminaba en la nada y dejar al agradable nuevo giro ahí, sorpresa aun no se adaptaba a él, pero era amable y también era triste dejarlo porque estaba solo en esa casa sin pájaros antes de la llegada de mama y sorpresa, aun así, lo dejaron esa vez. Pero al llamar a joven padre y avisarle de la salida de esa casa el dijo esa palabras, él rompió el corazón de la joven madre y solo ella sabe cómo fue que junto con  sorpresa regresaron a la casa sin pájaros. Y así fue como volvieron con el señor amable, aquel que después le pidieron llamar “papa”, sí, eso fue lo que le dijo madre una vez en la cocina cuando sorpresa no sabía cómo dirigirse al hombre amable, “puedes llamarle papa” dijo.  Ahí fue cuando sorpresa comprendió lo que el nuevo giro significaba, la nueva casa y la nueva escuela, era una vida nueva. Entonces entendió muchas cosas, las preguntas de “¿como estas?” de las abuelas y de las tías, las de “¿cómo te trata el señor amable?” y “¿te gusta tu nueva casa?”, sorpresa no podía responder mucho, señor amable era bueno, la casa era buena y estaba muy bien de salud, “bien” esa era la única respuesta, no podía decir lo que a ella le parecía, que las banquetas eran angostas, que no había primos en su casa y que los pájaros no cantaban por la mañana, porque realmente ¿eran tan importantes las banquetas, los primos cerca y los pájaros en la ventana? Sorpresa sentía que esas cosas que ella creía importantes no lo eran, así que nunca mencionó nada de ello.
Solo pudo hacer una cosa, adaptarse a su nueva casa, su nueva vida, el nuevo giro.
Para sorpresa era un alivio ir con tercera los fines de semana, pero no era siempre y comenzó a sentirse sola, muy sola. En su escuela sus nuevos amigos eran distintos a sus anteriores amigos, eran más ruidosos, eran más; todos ellos tenían hermanos, sorpresa solo tenía primos, en el salón no había nadie como sorpresa, era muy extraño.
Un día sorpresa vio a su padre saliendo de la escuela, fue algo que la hizo feliz, porque padre nunca visitaba a sorpresa, sorpresa siempre que iba con tercera era cuando podía ir a visitar a papa, pero para eso tenía que dejar a tercera así que era difícil para sorpresa poder ir; pero fue a decirle algo que a sorpresa la impacto mucho, papá habló un rato con ella y le preguntó muchas cosas que a un padre le preocupan de su hija, a ella le dio gusto presentarle a una de sus nuevas amigas ahí, con la que siempre iba a la escuela y a la cual le tuvo que revelar que tenía dos papás y que el que vio es mi papa “verdadero” decía sorpresa cuando explicaba, pero eso solo fue después de que papá se fuera, sorpresa por alguna razón comprendía que no podía decir nada frente a sus padres, cuando ella explicaba nunca lo hacía de buenas a primeras y con adultos cerca, porque los adultos siempre guardaban secretos  y al oír cosas como esa ponían caras muy extrañas. El punto fue que la noticia de papá fue que él y la nueva se iban a casar, y el pidió la opinión de sorpresa, pero, de nuevo ¿Qué se suponía que sorpresa tendría que decir de eso? Si papa y la nueva querían casarse, ¿Qué tenía que decir sorpresa? y más aun cuando ya se le había dado una invitación, así que sorpresa dijo que estaba “bien” después de todo mama también se había casado con el señor amable, lo cual también esta “bien”.
Entonces, si todo está bien, porque era que a sorpresa la ponía triste toda esa situación, era algo que ni el más maduro de los adultos nunca le pudo explicar a sorpresa, aun era pequeña, pero ella sabía a veces cosas que otros no, y a veces era más inteligente que otros y sin duda pensaba más, pero la niñez era algo que la limitaba hacia el entendimiento de cosas que no parecían obvias. Así que lo aceptó y fue la dama de honor de papá.

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